
(Aprende Javi)
Definir lo que es El Vez y lo que le rodea es imposible, hay que vivirlo. En España hemos tenido ocasión de verle en directo en varias ocasiones, tanto con los Zeros, en solitario o con experiencias como la "punk rock revue" donde llevó de grupo de acompañamiento a los donostiarras Nuevo Catecismo Católico. Una de las últimas fue el pasado año con motivo del lanzamiento de su disco "Boxing with God", que vino a presentarlo dentro de la gira "gospel show".
Los que asistieron a esos conciertos no pueden más que recordarlos como una experiencia religiosa. Una banda de acompañamiento con todos los músicos vestidos con pantalón negro y camisa blanca bautizada muy sabiamente como "el mariachi mormón", y una corista chicana llamada Lisa Marie de la que El Vez juraba y perjuraba que era su hermana. Y en el centro de todo: El Vez.
Lo que comenzó siendo una parodia de un concierto gospel o una misa de telepredicador americano reuniendo los clichés más manidos de estos cuentistas, terminó convirtiéndose en una gran fiesta salvaje. Durante el concierto El Vez se cambia de trajes más veces que Norma Duval. Llega un momento en que aparece con una ropa, canta una canción y se vuelve a ir con la excusa de "tengo el traje mojado de sudor, tengo que cambiarlo". ¡Ni Madonna es capaz de usar un modelo sólo para una canción! Y claro, risas, carreras, que no llego, que la cremallera no sube, que la próxima canción la presento desde el camerino porque me estoy vistiendo... Ni en los mejores tiempos de las cutre vedettes del teatro chino.
Porque aparte del espectáculo, que lo hay y muy bueno, la base de los conciertos de El Vez es la excelente calidad de su grupo de acompañamiento y de sus canciones. El clásico "Oh happy day" se transforma en "Órale", "Simpathy for the Devil" es en boca de El Vez "Simpathy for Bush". Los clásicos zapatos de gamuza azul de Elvis son para su sosías mexicano "guarachas azules" y el "Lust for Life" de Iggy Pop se vuelve un "Lust for Christ" salvaje y apocalíptico.
Y todo esto con El Vez sin parar de bailar, tirándose por el suelo, soltando largas parrafadas con su lengua de trapo y, sobre todo, creando ESPECTÁCULO con mayúsculas. No he visto a nadie que se lo pase mejor encima de un escenario y disfrute más que el público que lo está viendo. Bueno sí, miento. La corista Lisa Marie, que baila como una loca partiéndose el pecho de risa durante todo el show. ¿Qué se tomarán estos chicos para desayunar y estar tan felices todo el día? Yo quiero de eso.
Contar como es un concierto de El Vez es imposible. Te quedas corto y la mitad de las cosas que ocurren encima del escenario es difícil que las crea nadie.
Durante los conciertos de El Vez se pueden comprar mechones de su pelo con certificado de autenticidad.
Rodado con gran calidad de audio e imagen y varias cámaras a la vez, el dvd no tiene nada que envidiar a las superproducciones de conciertos que nos llegan de fuera. Por si fuera poco, aparte del concierto íntegro de Madrid incluye actuaciones en televisión (bestial el "go zapatistas go" con El Vez vestido con un traje setentero de Las Vegas confeccionado en tela de camuflaje), videoclips y un reportaje sobre la versión americana del Gospel show, donde El Vez aparecía vestido de boxeador en el escenario.
Como decía la canción, conocerlo es amarlo. Si escuchas cualquiera de sus discos o, mejor aún, si le ves en directo bien sea en una sala de conciertos o en tu televisor, estoy seguro de que te engancharás a la Fé y la Iglesia de Nuestro Señor El Vez. Y todo de manera amable, con una sonrisa. Como la que lleva Robert López durante todo el concierto. Porque en esto de hacer show, El Vez es un maestro.











